11-S, never forget

Hace años viendo un documental sobre en 11-S escribí esto que en un día como hoy, cuando se cumplen 15 años de la tragedia, quiero compartir con vosotros. Primero de todo pediros disculpas por la redacción, por aquel entonces era una niña de 15 años dejando volar su imaginacion, tratando de plasmar sentimientos en unas palabras. Sin mas, espero que disfruteis de esta pequeña historia.

“Como cada mañana me dirigía al colegio de primaria de Manhattan, aquel Martes me parecía un día común, exactamente igual que otro cualquiera. Yo tenía 8 años y mi padre me llevó ese día al colegio antes de ir al trabajo. Cuando llegamos a la puerta, le di un beso a mi papá, que me prometió volver a recogerme después de clase para comer juntos, me dijo que me quería, y yo le respondí lo mismo. Las demás niñas me miraban, porque yo siempre les decía lo increíble que era mi papá, era como mi superhéroe, siempre me salvaba de todo y nunca le podría pasar nada malo. Había una niña llamada Sarah, ella lo tenía todo, a diferencia de mi familia, la suya era rica, pero yo era feliz con lo que teniamos y con el amor que había en mi casa. Ella se dedicaba día a día a mostrarme lo increíble que era su vida y lo mala que era la mía, pero nunca vi a su madre darle un abrazo, o que su padre le diera un beso.

Al entrar en clase, mientras la señorita Meadows nos daba la lección de Matemáticas, escuchamos un terrible sonido que procedía de la calle. Todos los niños nos acercamos a la ventana, y vimos como una de las Torres Gemelas del World Trade Center comenzaba a echar humo, todos nos asustamos mucho, y la señorita Meadows nos ordenó sentarnos, y que pasara lo que pasara no mirásemos por la ventana. Al poco tiempo volvimos a escuchar un gran ruido. Recuerdo como todos mis compañeros y yo juntamos nuestros pupitres y nos metimos debajo, nos tapábamos los oídos porque no soportábamos escuchar los gritos y los ruidos que venían desde fuera. Recuerdo también que la directora del colegio nos vino a buscar y nos reunimos con el resto de los alumnos en el gimnasio. Poco a poco fue pasando el tiempo y yo me preocupaba mas, en una de esas dos torres trabajaba mi papá.

Yo lloraba, y creía que no lo volvería a ver, pero trataba de convencerme a mi misma de que nada había pasado, que el era mi superhéroe, y que nada podía ocurrirle nunca. Cuando llegó la hora de volver a casa, y salí del colegio, vi como todo estaba lleno de humo, era horrible. Mi mirada se fue en busca de las Torres Gemelas, pero donde se tendrían que alzar no vi nada, solo el vacío, y me preguntaba como había podido ocurrido eso. De pronto vi a mi papá delante de mi,  una sonrisa apareció rápidamente para adornar mi cara y corrí a abrazarle. Le apreté fuerte contra mi, y le pregunté que había pasado. El me dijo que unos hombres querían dañar al pueblo estadounidense, y que habían derrumbado las dos Torres. Mi papá había llegado tarde a trabajar ese día, se había retrasado ya que me había llevado a la escuela, y las Torres se derrumbaron delante de el.

Afortunadamente no le paso nada, pero el papa de Sarah nunca llegó a casa, nunca volvió para darle ese beso y ese abrazo que ella esperaba recibir todos los días. Dos días después del “accidente” Sarah cumplió 9 años. Tuvo un montón de regalos bonitos que intentaban animarla, pero hubo uno que era especial. El regalo que su papá le había comprado era un libro de hojas en blanco, y en la primera página le había escribió lo mucho que la quería y que la querría siempre pasase lo que pasase, y eso es algo que Sarah guardaría siempre, pero el regalo que mas le hubiera gustado de el, era un simple abrazo, y que al oído le susurrara un suave y dulce “te quiero”, como hacía cada cada noche al llegar de trabajar e iba a arroparla pensando que ella estaba dormida, pero Sarah se quedaba despierta hasta que su papá llegara para disfrutar de ese momento tan especial para ella. Pero Sarah sabía que su papá no la podría abrazar nunca mas, que eso era algo que solo quedaría en su recuerdo.”

Atrevete 


Ahora es el momento. Hoy, y no mañana. Mientras somos jóvenes es cuando tenemos que luchar, viajar, vivir, experimentar, conocer, sufrir, salir, reír…. Una lista sinfín de verbos que deberíamos leernos a nosotros mismos cada mañana y disfrutar del maravilloso regalo que es la vida y la juventud. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy es para mi el refrán mas significativo de todo el refranero español. Viajar a los sitios mas lejanos, conocer gente, descubrir nuevas culturas, atreverte a hacer algo, fallar, equivocarte, caer y levantarte para empezar de nuevo… hoy, es el momento para todo eso.Os dejo con un poema de Charles Chaplin, el poema que debería ser el himno de cada joven del planeta.

»¡Vive!
Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya me  reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…
Tuve miedo de perder a alguien especial
y terminé perdiéndolo
¡pero sobreviví!
¡y todavía vivo!
No paso por la vida
y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!
Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.”
– Charles Chaplin