A quién se lo debemos todo

Hoy 8 de marzo se conmemora el día de la mujer – utilizo conmemorar ya que “celebrar” no creo que sea la mejor definición– y muchas de nosotras saldremos a la calle para luchar por nuestros derechos. He estado reflexionando y quiero compartir con vosotros los nombres de algunas mujeres, aquellas que llevan siglos luchando por lo que aún seguimos trabajando nosotras, a ellas a quienes les debemos tanto y que merecen un humilde reconocimiento por mi parte. Ellas comenzaron la lucha, y nosotras la terminaremos. Os dejo un video, acompañado con música de Lucía y Natalia Gil, y junto a él, una breve explicación sobre la lucha que cada una emprendió o emprende.

Wu Zeitan (625-x) – Tras la muerte de su marido, el emperador Gaozong, decidió ocupar el trono ella misma, pasando por encima del derecho de sus hijos a gobernar. Bajo su mandato China vivió una etapa de estabilidad política, económica y esplendor cultural únicos hasta el momento. Favoreció el desarrollo de la agricultura y elevó la posición social de la mujer.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) – Se hizo monja para poder pensar, y terminó pidiendo que las mujeres pudiesen enseñar a otras mujeres.

Olympe de Gouges (1748-1793) – Obligada a casarse con 17 años y a ser madre con 19, quedando viuda poco después, Olympe fue la autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía. Murió en la guillotina.

Mary Wollstonecraft (1759-1797) – Es considerada una pionera del movimiento feminista en Europa. Escribió Vindicación de los derechos de la mujery denunciaba la situación de las mismas en el siglo XVIII.

Sojouner Truth (1797-1883) – Era negra, mujer e hija de esclavos y a los 9 años fue vendida como “adicional” con un lote de ovejas. Fue abolicionista, y se convirtió en una predicadora evangélica que defendía por todo Estados Unidos los derechos humanos, especialmente los de la mujer.

Flora Tristán (1803-1844) – Escritora y pensadora francesa que publicó títulos tan importantes como Emancipación de la mujero La unión obreraen los que sienta las bases del feminismo y pone de manifiesto los derechos de los trabajadores y, más en concreto, de las mujeres.

Margaret Fuller (1810-1850) – Fue la primera periodista mujer en una redacción de los Estados Unidos, una de las primeras precursoras del feminismo y la educación de las mujeres. Abogó por la igualdad de hombres y mujeres, el sufragio femenino, reformas sociales, penitenciarias, y el fin de la esclavitud.

Nisia Floresta (1810-1885) – Es considerada la pionera del movimiento feminista en Brasil. Publicó artículos sobre la condición femenina en diarios y periódicos del país, y escribió su libro Derechos de las mujeres e injusticia de los hombres donde explica cómo es para una mujer vivir en una sociedad conservadora, como era el Brasil de la época.

Susan B. Anthony (1820-1906) – Dedicó toda su vida a la causa feminista. Se formó como maestra y posteriormente fundó en Nueva York la Sociedad Femenina pro Temperancia y la Liga de Mujeres Leales. También fue presidenta de la Asociación Nacional Americana pro Sufragio Femenino.

Emmeline Pankhurst (1858-1928) – Activista británica que luchó por el voto de las mujeres y lideró el movimiento sufragista. Fundó la Women’s Social and Political Union, motivo por el que fue a la cárcel en más de una ocasión.

Marie Curie (1867-1934) – Descubrió el polonio y el radio y fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel. Tras morir su marido heredó su cátedra en La Sorbona y estuvo al frente del Instituto de Investigaciones del Radio.

Elvira Rawson (1867-1954) – Fue la segunda mujer graduada como médica en Argentina. Fundó el Primer Centro Feminista para la emancipación moral, intelectual y material de la mujer y formó la Asociación Pro-Derechos de la Mujer junto con otras compañeras.

Julia Lanteri (1873-1932) – Médica especializada en cirugía, dirigente del movimiento femenino de la época y fundadora del Partido Feminista Nacional, primera sufragista de Argentina y candidata a diputada.

Paulina Luisi (1875-1949) – Fue la primera mujer en Uruguay en graduarse en medicina y se especializó en ginecología. Se convirtió en la primera delegada femenina de un gobierno de América Latina en la Liga de las Naciones. Creó la revista Acción Femenina y enseñó sobre salud y sexualidad. También creó los dos primeros sindicatos femeninos del país.

Virginia Bolten (1876-1960) – Fundó el periódico La voz de la mujer, un medio anarcofeminista hecho por mujeres y para mujeres, cuyo eslogan era “Ni Dios, ni patrón, ni marido”. En 2009 Laura Mañá realizó una película contando la historia de Bolten a la que tituló al igual que este eslogan.

Virginia Woolf (1882-1941) – Desafió desde su obra literaria las normas sociales de la Inglaterra de principios del siglo XX. Luchaba por la moral victoriana y el sistema patriarcal que ubicaba a la mujer en el hogar, presa de la obediencia y el silencio. Fue precursora del acceso a la educación, a un sueldo digno y a ser autosuficientes.

Coco Chanel (1883-1971) – Presentó una visión liberadora y revolucionaria de la moda. Confeccionó ropa para el cuerpo de la mujer y no para la mirada del hombre, e incorporó elementos tradicionalmente masculinos a las prendas femeninas, como los bolsillos.

Victoria Ocampo (1890-1979) – Fue traductora y escritora cuando esto era “cosa de hombres”. Fue la primera mujer en conducir un automóvil, en fumar en público y en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras.

Frida Kahlo (1907-1954) – Icono mexicano del feminismo, autosuficiente y comunista, fue de las primeras mujeres en entrar a la Escuela Nacional Preparatoria. Se le considera un símbolo pop global por su look andrógino y su desafío a los estereotipos de género.

Simone de Beauvoir (1908-1986) – Autora de El segundo sexo, considerado el libro estrella del feminismo del siglo XX. En esta obra analiza los distintos arquetipos femeninos según el rol de la mujer o las características que predominan en su personalidad: la madre, la hija, la esposa, la prostituta, la mística, la enamorada y la narcisista.

Indira Gandhi (1917-1984) – Fue una de las personas más influyentes de la India y fue la primera mujer que ejerció de primera ministra en el país.

Eva Perón Duarte (1919-1952) – Consiguió que se les otorgase a las mujeres iguales derechos políticos que a los hombres en Argentina aprovechando su posición de primera dama.

Betty Friedan (1921-2006) – Escribió el libro La mística de la feminidad en el que habla sobre la situación de la mujer en la época, la mujer que había salido a trabajar durante la guerra y que volvía entonces a una casa “vacía e incompleta”. Su libro vendió más de tres millones de ejemplares.

Esperanza Brito (1932-2007) – Primera periodista y activista mexicana que remarcó en numerosas ocasiones las muertes por abortos clandestinos e inseguros, motivo por el cual marchó en numerosas ocasiones vestida de negro. También fue una de las 23 fundadoras del Movimiento Nacional de Mujeres y del Frente Nacional por los Derechos y la Liberación de las Mujeres.

Yoko Ono (1933) – Escribió el manifiesto La feminización de la sociedad en la que considera que la sociedad atraviesa un momento sumamente violento y pone en el centro de la pacificación el empoderamiento de la mujer.

Nawal El Saadawi (1931) – Escribió el libro La mujer y el sexo en el que critica contundentemente la ablación del clítoris, que ella misma sufrió a los 6 años. Pasó varios meses en prisión por esta publicación y escribió sus memorias en un rollo de papel higiénico durante ese tiempo.

Billie Jean King (1943) – Una de las mejores tenistas de todos los tiempos, que se reveló contra el sistema patriarcal del deporte para luchar por las mismas condiciones que sus compañeros en los torneos, y fundó junto con otras compañeras la Asociación de Tenis Femenino. La película La Batalla de los sexos recrea su vida y su lucha.

Gudrun Schyman (1948) – Esta política sueca fundó en 2005 el partido Iniciativa Feminista bajo el lema “100% del salario, 50% de los permisos de paternidad y 0% de violencia”.

Judith Butler (1956) – Es la autora de El género en disputa, considerado como funcional de la teoría queer y del feminismo postmoderno. Es quien explica que el género, el sexo y las orientaciones sexuales no son naturales, y marca un antes y un después con su libro.

Madonna (1958) – Desde la década de los 90 se convirtió en un icono de la liberación femenina y llamó a las mujeres a la rebelión. Es común que en sus discursos haga referencia a la libertad de la sexualidad, la forma de vestir y de comportarse de las mujeres.

Rigoberta Menchú (1959) – Activista guatemalteca que lucha por los derechos humanos. Se exilió en México por las duras condiciones que vivía en su país y publicó en 1983 su biografía, escuchada en la ONU. Menchú lucha por denunciar la situación de la mujer indígena en Latinoamérica, y en 1992 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Pussy Riot (2011) – Esta banda feminista punk formada por 12 mujeres centra sus letras en la igualdad de género, los derechos del colectivo LGTBIQ+ y una intensa oposición a Vladimir Putin. Este grupo se creó por el descontento de las mujeres que lo forman con las leyes de su país, ya que consideran que discriminan a las mujeres y restringen el acceso al aborto legal.

Chimamanda Ngozi Adichie (1977) – Activista y escritora nigeriana que ha escrito numerosos títulos sobre el movimiento, como Todos deberíamos ser feministas o Cómo educar en el feminismo. Aboga que la finalidad del feminismo es que deje de existir.

Malala Yousafzai (1997) – Esta joven paquistaní recibió un disparo en la cabeza por parte de los talibanes por defender la escolarización de las mujeres. Su militancia le valió el Premio Nobel de la Paz a los 17 años. Actualmente es mensajera de la ONU y defiende la educación precursora de las ideas feministas tanto en niños como en niñas.

Anuncios

En España sobra gente

Hace tiempo que con tan solo pensar en salir a la calle por las mañanas ya me angustio. Gente por la calle, gente en el metro, gente en el autobús, gente en la cafetería, gente en la oficina… ¿Pero de dónde demonios sale tanta gente?

Resulta que por mi zona viven muchos alumnos erasmus, enlatados de cuatro en cuatro en pisos de sesenta metros cuadrados. A veces escucho a la gente hablar de ellos y decir: “Pobres ilusos… llegan a España con la idea de que pasarán el mejor año de sus vidas universitarias…” ¡No sé de qué se extrañan si es sabido por todo hijo de vecino que nuestro sistema educativo es de lo mejor! Y claro, embaucados por la tortilla, el jamón, las sevillanas y los toros, las joyitas de este país, se vienen encantados a pagar nuestras tasas universitarias, que tampoco son tan caras como andan diciendo por ahí.

Otros son los inmigrantes. Entiendo que pongan sus vidas en peligro para cruzar el mar en peores condiciones que Leonardo DiCaprio en el Titanic porque, claro está, España es la tierra soñada por cualquier ser humano. Nuestro gobierno lo sabe y claro, está encantado de aceptar a todo aquel que quiera venirse… pero como somos tantos les damos pasaporte a Francia, Portugal, o a su país de origen si es necesario, porque la lista de espera para vivir en España es más larga que la de invitados a fiesta de navidad de Isabel Preysley.

Tienen que entendernos, si es que no damos a basto. Que sí, que cuando terminan su carrera muchos universitarios se van fuera, y vale no admitimos que en España viva cualquiera –porque aquí somos de categoría Champions y no podemos bajar a Europa League-, y que sí, que todos esos que se van (no entiendo por qué) dejan un huequecito de unos cientos de miles… pero es que no nos gusta vivir apretaditos.

Pero nada, pensando un poco en todos, y siendo generosa, quizás lo que nos sobra no es gente, sino que el problema es que nos falta sitio. Tendré que proponer en change.org que España, al más puro estilo “Farmville”, solicite ampliación de territorios, a ver si Portugal nos da un trocito. O quién sabe, dentro de nada es posible que contemos incluso con Gibraltar.

El malo de la película

Elegir entre un blanco roto y un blanco hueso es un dilema, pero el dilema es cuando tienes que elegir entre ser el malo de la película para hacer un bien o el bueno y hacer un mal. Ver el engaño de una pareja, una falsa amistad, una deslealtad, un engaño… y aún así de todo eso surge el amor, la ilusión, una felicidad artificial…. ¿qué hacer? ¿Intervenir o dejar hacer?

Es un dilema, pero el “dilemón” es cuando tienes tantas buenas razones para hacer algo como para no hacerlo. Cuando tienes un dilema ya no se trata de qué quieres elegir, sino de qué prefieres perder. No es una elección, porque una elección es decidir entre dos cosas buenas, pero un dilema es cuando escoges entre dos malas. ¿Qué perder? De eso se trata un dilema, definir cuál es la pérdida más soportable.

Sabes que eres el malo de la película pero sabes también que tienes tus razones. Sabes que está mal hacerlo y tan mal no hacerlo. Ser o no ser el malo de la novela ha sido el dilema de todos alguna vez. Puede que sea un dilema menor al lado de otros pero elegir entre partirle el corazón a alguien para que no viva una mentira o dejarle vivir en su falsa felicidad no es un tema agradable. Es como llevar tacones aún sabiendo que te van a doler los pies, es un dilema, pero siempre acabamos haciendo lo contrario a lo que sentimos. A todas nos gustaría salir con sandalias, pero terminamos encima de unos tacones, aceptando ese dolor posterior, escogiéndolo, matándonos por ese dilema.

Nunca está claro quién es el malo de la película. Incluso el malo de la película tiene su propio dilema. Hace lo que hace porque tiene que elegir entre dos males. Somos confiados y damos oportunidades a la gente, porque en el fondo sabemos que todos tenemos dilemas. Incluso los malos de la película.

Mírame

Cuando quieres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, tu quieres esa mirada y ninguna más. Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan. Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar a nadie, para no necesitar de una mirada para existir, pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos como al aire.

Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un foco que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados. Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son aquellos que no nos pueden –o no nos quieren– mirar.

Hemos de saber que la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente. Esa mirada inesperada, fuera de todo cálculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás. Parece imposible colgarte de mirada vacía, pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada. Porque todos somos luces apagadas que esperan a encenderse cuando alguien nos mira.

Enterramos los fantasmas del pasado

Hoy es el día. No es un día marcado en el calendario, no es ninguna fecha especial, no es un momento concreto. Simplemente es hoy. Hoy, es el día en el que decido apostar por mí, darme una oportunidad, y dejar atrás el lastre que suponen los fantasmas de mi pasado.

Hoy, yo soy la protagonista de mi historia, como debería serlo siempre, aunque yo me empeñe en que no sea así. Voy a ir a algún lugar, el primero que se me venga a la mente, donde sienta que es donde debería estar para que esto sucediera. Voy a pararme a pensar, dedicarme unos minutos para respirar y disfrutar de ese momento, sin olvidar que el objetivo principal, es decir adiós.

Sonreiré, y me querré a mi antes que a nadie, mi única prioridad en ese momento soy yo. Recordaré, y dolerá. Las heridas, ya casi cerradas, querrán volver a sangrar. Dejaré que lo hagan. A veces, lo mejor es “vaciarte” para comenzar una nueva aventura, dejando atrás el dolor, la tristeza, el sufrimiento.

Reviviré todos los malos momentos, lloraré, gritaré, me quedaré sin aire si es necesario, y, una vez culminada esta parte del proceso, dejaré entrar todos los buenos recuerdos de golpe. Dejaré que me invadan uno a uno, que llenen cada pequeño y recóndito rincón de mi ser, y guardaré en mi corazón esa sensación de bienestar y felicidad para que ese y solo ese, sea el único recuerdo que me venga a la cabeza cada vez que piense en ese fantasma, sin olvidar que no todo fue un camino de rosas.

Respiraré hondo, clasificaré este sentimiento en mi corazón, y le dejaré vivir ahí hasta mi último aliento. Todo aquello que te pasa en la vida, bueno o malo, deja huella, y es inútil luchar contra ello. Es parte de tu vida, y para bien o para mal te ha marcado, te ha dejado una lección, y te ha hecho ser quien eres hoy. Sólo por eso, por ser parte de ti, debes cuidar a todos y cada uno de tus ángeles y tus fantasmas pasados, porque son tuyos, y de nadie más.

Merezco ser feliz. Merezco continuar mi vida, abrir un capítulo nuevo de este libro, y todo el mundo sabe que ningún capítulo puede comenzar si antes no terminas otro. Valórate, date una oportunidad. La mereces. No se puede vivir una vida torturándote por errores pasados, personas que han dejado huella, o “y sis” sin resolver. Me convenceré a mi misma de que es así, que puedo y quiero hacerlo, y que no está mal, que pasar página no es olvidar.

Miraré a mi alrededor, disfrutaré de las vistas, de la tranquilidad, de la paz… y me iré de ese lugar, que será a partir de ahora como el cementerio donde descansa un ser querido, a ese que recuerdas con cariño y ternura, y me abrazaré. Es ahora cuando me permito a mí misma avanzar. Un nuevo comienzo, un nuevo camino con un fantasma menos.

Me voy. Gracias. Y adiós.