Recogemos lo que sembramos

Nuevos atentados en Bruselas. ONG’s retirándose de los campos de refugiados, devolvemos  a los refugiados al infierno del que huyen… ¡Pero que nos esta pasando!

No hay nada que me enfurezca mas que toda esta situación.Todo el mundo es comprensivo con respecto a las pobres victimas de los atentados de Bruselas pero nadie recuerda que las lanchas que llegan a nuestras costas europeas vienen huyendo de lo mismo que nosotros estamos sufriendo ahora. Me parece tan cruel que por venir en las circunstancias en las que tienen que venir se les de la espalda y solo se les mira con desconfianza. Todas esas mujeres que lo han dejado todo atrás han perdido hermanos, hijos, maridos… Todos esos niños que huyen para que ISIS no les secuestre para hacerles continuar con su caos.

Creamos una desconfianza innecesaria al rededor de los refugiados, y no se nos ocurre nada mejor que hacer que devolverles a Siria. Eso si que da pena, porque siguen siendo personas, personas que buscan en nosotros el refugio que en sus países les falta, y después de haber dejado todo lo que tenían atrás, creo que lo mínimo que merecen es un trato humano.

Por todas estas situaciones, no me siento representada por esta sociedad. Tan cerrada, tan materialista, tan inhumana… En momentos como este me apetecería borrarme del planeta, porque es lo que apetece en muchos momentos. Y luego pretendemos un cambio…dejad que me ría. Es imposible un cambio cuando no dejamos de cometer los mismos errores y tropezar con las mismas piedras, que parece que les hemos cogido cariño.

Termino este post diciendo que es muy fácil refugiarse en el «Je suis Bruxelles» el «Je suis Paris» etc. pero si quereis un «Je suis» que merezca la pena, aferraros al «Je suis contre le terrorisme», que es el único que puede servirnos. Nunca somos ni apoyamos nada hasta que no pasa algo, ¿Por qué hay que esperar para actuar? Si todos nos juntásemos y actuásemos contra el terrorismo de verdad, sin distinciones, todo sería más justo.

 

¿La sociedad es perfecta?

A día de hoy vivimos en un mundo que no acepta los errores. Si te equivocas, si haces algo mal…prepárate para tener al mundo juzgando el «fracaso» de tus actos. Entonces yo me pregunto…. ¿es que a caso esta sociedad es perfecta y no me he dado cuenta?

A raíz de la gala de los Grammy celebrada esta semana me ha surgido la idea de hablar de esto. Actuaba Adele, gran artista, todo el mundo conoce su capacidad vocal, pero a veces las actuaciones fallan, como fue el caso. Un error de sonido provocó que el sonido del piano que la acompañaba no sonara muy bien. ¿El problema? Un micro se había caído dentro del piano. Rápidamente se comentaba en las redes sociales el fracaso de Adele en los Grammy.

Si fracasas en un proyecto, suspendes un curso, no logras tus objetivos…. todo esta mal. Pocas personas son las que van a entenderte, a apoyarte, o simplemente a no meterse en tus asuntos. Es muy fácil criticar al que falla, pero nadie ve que el que falla es porque lo intenta, porque se arriesga sabiendo que puede fallar. Yo creo que hacia personas así habría que tener mas admiración. Quedarse sentado mirando como la vida pasa es demasiado fácil.

Me sorprende cuando me levanto esta mañana y veo que la artista ha repetido su actuación, esta vez en el show americano «The Ellen Show». Además de la actuación, la cual ha bordado, realiza una entrevista. En ella afirma haber llorado tras esa actuación, que cuanto mayor es la fama mayor es la presión. Me parece tan triste que una artista de su nivel tenga que compadecer ante las cámaras para aclarar lo sucedido y por una simple actuación se ponga en duda una carrera entera… Aun así, Adele sigue demostrando que se lo toma con humor, diciendo «sé que en las redes se ha dicho que fue la guitarra de Bieber la que estropeó mi actuación, pero nah, somos colegas»

Aquí os dejo las dos actuaciones, la de los Grammy y la de «The Ellen Show». ¡Espero que las disfrutéis tanto como yo!

¡Vivir es simple!

¿QUÉ ES VIVIR?

Enamorarse. Reírse hasta que duela. Una ducha caliente con el frío de diciembre. Nadie delante en la cola del súper. Un mensaje en el momento justo. Escuchar la lluvia caer. El ruido de las olas del mar.

Un buen café. Una llamada inesperada. Los viajes en coche. Tener un sueño bonito. Ganar un desafío. Cumplir tus propósitos. Coger de la mano a alguien a quien quieres. Escuchar la risa de un niño. Cruzarse con un viejo amigo.

Acurrucarse en la cama cuando hace frío. Un domingo de sofá, peli y manta. Hacer un regalo. Despertar de casualidad y ver que aún te quedan horas por dormir. Escuchar sin querer a alguien decir algo bonito sobre ti.

Los días de sol en verano.  Una buena reunión con tus amigos. Los planes locos. Conocer gente nueva. Entrar en una tienda y que suene tu canción favorita. Meterse en la cama y sentir que hoy lo has hecho bien. Ver fotos viejas. Un buen libro. Disfrutar de un buen paseo por el campo.

Los pequeños placeres de la vida son los que te enseñan que es vivir. Son esas pequeñas cosas en las que entiendes lo que es disfrutar de estar de paso por este mundo en el que lo más bonito que puede haber, es gratis.

La vida mejora con banda sonora

Me encanta escuchar música. A todas horas; Antes de dormir, mientras me ducho, cuando viajo… cualquier momento me parece bueno para una buena canción. Me vale cualquier género, cualquier idioma, cualquier artista. Ya sean grupos, solistas, cantautores…

Pero sobre todo hay dos cosas que adoro. Una es la música en directo. Nada me parece más bonito que poder escuchar las canciones que has reproducido cientos de veces en tu teléfono en directo, sentir la música golpear contra tus oídos y al público cantando, viviendo la música. Y otra de las cosas que me apasionan son los acústicos y a capella. En mi opinión, es ahí donde te das cuenta de lo  bueno que es  un artista, quien vale de verdad para esto. Quien puede hacerme reír o llorar simplemente con el sonido de tu voz es quien es quien me ha ganado.

Se que para mucha gente los grupos musicales de hoy en día son todos excesivamente comerciales, pero creo que hay excepciones. Aquí os dejo los dos vídeos que me ha inspirado a escribir este post. Son un cuarteto inglés femenino, y creo que son cuatro de las mejores voces femeninas de la actualidad musical. Os dejo con Little Mix, espero que lo disfrutéis.

El dilema de perder para ganar

Un dilema es cuando tienes que elegir entre ser el malo de la película para hacer el bien o el bueno y hacer el mal. Pero el «dilemón» es cuando tienes tantas buenas razones para hacer algo como para no hacerlo. Es entonces cuando te paras a pensar…y te das cuenta de que tienes un dilema cuando ya no se trata de qué quieres elegir, sino que prefieres perder. Pero cuidado, no debes confundir esto con una decisión, no. Son cosas muy distintas. Una elección es decidir entre dos cosas buenas, pero un dilema… es elegir entre dos malas. ¿Qué perder? De eso se trata un dilema, definir cuál es la pérdida más soportable.

Somos confiados y damos oportunidades a la gente, porque sabemos que todos tenemos dilemas, incluso los malos de la película. Porque cuando te crees el cuento que te contaron es muy difícil imaginar otro cuento, ¿no? Uno se cree la historia que más le conviene,elige que cuento creer, pero no elige quién nos cuenta cada cuento. Lo triste es darse cuenta que el cuento que más te gusta es solo eso, un cuento.

Darte cuenta de que alguien a quien quieres no es como tu creías que era. Y es ahí cuando viene el dilema. Por un lado cabeza, y por otro corazón, siempre pensando cosas distintas, nunca se pondrán de acuerdo, como el ángel y el demonio que se posan encima de cada hombro. Pero hay que decidir, hacer limpieza y eliminar de tu vida todo aquello que no te hace ser la mejor versión de ti mismo. Es como tirar una camiseta vieja, esa que te encanta y a la que tienes tanto cariño, pero debe tirarse a la basura.

Decía un amigo mío que las casualidades no existen, que todo está escrito en las nubes y las estrellas con tinta invisible. Que las personas van mezclándose entre las páginas de las historias de otras para compartir y protagonizar un guión ya establecido. Decía que todos somos actores principales y secundarios, depende de la parte de la película en la que nos encontremos. Es una bonita manera de hablar del destino, ¿No creéis?

El caso es que tienes que darte cuenta cuando es el momento de aplaudir y despedir al actor que deja el elenco, y empezar a ser el protagonista de tu propia historia.

Cuando no se está preparado para el puesto que ocupas

Llevo un par de días viendo en televisión el caso de Gerard Piqué. Los insultos, las provocaciones, las salidas de tono… Todo eso que el justifica como «bromas».

Respeto a cada deportista sea del equipo que sea, y el tipo de jugador que sea no esta reñido con la persona que este pueda ser. Lo que no puedo tolerar es un jugador que ocupa un puesto tan importante como ser jugador del F.C Barcelona, y de la Selección Española, en el que tantos niños tienen puesta su mirada, tenga este tipo de comportamiento.

Querido Gerard; entiendo hasta cierto punto que justifiques tus actos como bromas, y que digas que eres así y no cambiarás… Pero pierdes todo mi respeto cada vez que abres la boca. Como fan de este deporte admiro tus logros con tu equipo y con tu pais (porque si, aunque no te guste, es tu país) pero cuando uno no sabe ser responsable del puesto que ocupa, opaca todos esos logros con absurdos comentarios, tales como menospreciar a una afición, a jugadores de otro equipo, compañeros de selección (el tema de llamar cono a Arbeloa.. En fin) , reírte de un rival… ¿Tan pobre es tu amor propio y el amor que sientas hacia tu club que cuando ganas un título tienes que acordarte del rival? Creo que quizás deberías aprender de tu compañero de vestuario Andrés Iniesta, señor dentro y fuera del campo y gran ejemplo a seguir por cualquiera.

Aun así te digo, querido Gerard, que te has confundido de profesión en esta vida, porque se te vería mas cómodo sobre el escenario de El Club de la Comedia que sobre un campo de fútbol.

Dicho esto, reafirmo mi postura, y repito que no puedo respetar a quien no es capaz de mostrar respeto. Teniendo dos hijos, que te tendrán como referente en la vida, debería pensar un poco mas antes de abrir la boca, y que recuerde que no solo los ojos de sus hijos están fijados en él, sino el de miles de niños que le admiran y que imitarán sus actos.

Lo mejor del deporte no es el deporte

La belleza del deporte. Si, existe, nadie puede negarme lo bello que es el deporte. Y no por lo que es en sí, sino por lo que el conlleva.

Todo el mundo habla de fútbol, como mucho tenis, baloncesto… Cuando hay infinidad de deportes que merecen tanta atención como estos.

Hoy quiero centrarme en el rugby. Un deporte visto por la mayoría como un juego de bestias. Sin embargo a mis ojos la mejor definición del rugby es la siguiente: «el fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos, y el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros».

Porque si, esta claro que se dan golpes, y cuando ves un partido puedes ver lo fuerte que son sus jugadas. Pero ¿porque quedarse solo con eso? Estoy segura que mucha gente desconoce la existencia del «tercer tiempo», o de los pasillos al terminar cada partido. Yo invito a que os informeis, y descubrais un poco de la belleza de este deporte.

Como hablo de rugby hablo de otros muchos deportes opacados por el futbol; voley, balonmano, badmington, esquí… Deportes que no todos los días salen en televisión.

Propongo dar la importancia necesaria a cada deporte, no asustarte cuando tu hijo te dice que prefiere jugar a padel en lugar de a futbol o si tu niña prefiere el karate al ballet. Tampoco juzgar si un niño prefiere el patinaje o una niña el rugby, simplemente dejarles disfrutar de la maravilla que los deportes aportan en nuestras vidas.

Escribir esta entrada viene inspirado por algo. En este caso es una historia maravillosa de dos chicos que juegan a rugby, aquí os dejo el Link, merece la pena leerlo, y así comprender un poco mas lo maravilloso del mundo deportivo.

Todos tenemos asignaturas pendientes

Dicen que un deseo nunca muere, que insiste, insiste e insiste hasta que se hace realidad, pero un deseo que no se realiza, ese algo que dejamos de lado, se convierte en asignatura pendiente. Es mucho mas que un deseo insatisfecho, es algo que te encierra en el pasado, es un ciclo que no puedes cerrar. Una asignatura pendiente es una vuelta al pasado para poder avanzar hacia el futuro. Uno nunca va detrás de una asignatura pendiente, pero ellas te atrapan en un momento y no te dejan avanzar, entonces es cuando nos revolucionamos, y les gritamos que nos den libertad.

Todos buscamos la libertad, queremos ser libres. ¿Pero qué es ser libre? Cuando eres adolescente muchas veces piensas «cuando sea mayor dejaré de hacer lo que mis padres me digan, y ahí si que voy a ser libre». Pero la libertad es tan peculiar que angustia tanto no tenerla como tenerla.

Ser libre a veces te llena de miedos. La libertad te da miles de opciones, pero también te obliga a elegir. Es una paradoja, por eso cuando se pide libertad hay que estar preparados porque te la pueden dar.

Libertad suena a no tener límites, pero realmente es saber moverse entre algunos límites.  Libertad es mucho más que elegir, es hacerse cargo de esa elección, porque claro, siempre será más fácil hacerle caso a alguien que hacerse caso a sí mismo, porque es ser libre, hacerse caso a uno mismo. ¿Estás seguro de que quieres ser libre? ¿Quién quieres ser? ¿Te vas a hacer cargo de las consecuencias de tus actos? ¿Vas a ser capaz de elegir?

A todos se nos llena la boca con la palabra «libertad», pero pocos son conscientes de que ser libre, es ser esclavo de las consecuencias de tu elección.

Tiempo de cambios

¿Dónde quedan los sueños? ¿Dónde queda la inocencia? ¿Cuánto hay en un niño del adulto que será? ¿Cuánto hay en un adulto del niño que fue? Cuando somos niños jugamos a la mamá y el papá, a la guerra, a la oficina, a ser médicos….en realidad jugamos a ser grandes. Nos enseñan a jugar a un juego que cada uno reinventa a su manera ¿Esos juegos de la infancia son algo así como nuestros ensayos de la vida futura? Cuando eres niño los juegos no tienen consecuencias, pero cuando eres grande el resultado del juego es definitivo. Todos los juegos tienen unas normas, no se puede juega sin ellas, pero cuando el juego deja de ser un juego de niños ¿es posible querer jugarlo con las mismas reglas? Para un niño jugar es desear, soñar. Para un adulto a veces vivir es obsesionarse con que la vida sea como soñaste, jugando. Jugar es ensayar, es explorar los límites, las posibilidades de lo que llegaremos a ser. Cuando eres niño y termina el juego todos los muñecos vuelven a la caja y mañana sigue, pero cuando eres grande fin de juego significa fin de juego.

La vida va cambiando silenciosamente, pero no solo la vida cambia, sino que también cambia nuestra manera de ver la vida. Es tiempo de cambios. A veces hay que ponerte los pantalones, tomar la iniciativa y hacer el cambio. Saber a qué cambios o cuando es tiempo de cambiar es algo muy difícil, pero tal vez de eso se trate ser adulto. Darle tiempo a algo es dejarlo madurar, es tener la valentía de saber esperar. Dejar pasar el tiempo es tener la cobardía de no hacer lo que quieres hacer cuando lo quieres hacer. Madurar es tal vez aceptar los cambios que vienen con el tiempo y saber que no es una cuestión de edad, puedes tener quince y ser muy maduro o cincuenta y ser infantil. Hoy quiero ser una mujer que sabe cuándo es tiempo de cambiar, dejar de ser una niña y aprender a aceptar los cambios que trae el tiempo y aprender a distinguir cuando es tiempo de cambiar.

Nuestra misión es curar al mundo

 París, Siria, Mali… ¿En qué clase de broma se está convirtiendo este mundo?

Siempre he escuchado a mis abuelos hablar de la época de guerra, he estudiado sobre todos los acontecimientos que los ojos de este planeta ha tenido que presenciar en el colegio y he leído libros ambientados en esa clase de situaciones; Lo que nunca pensé es que alguna vez iba a vivirlo.

Es como sentirte la protagonista de cada uno de esos libros, y es una sensación horrible. 2015, y estamos habitando un campo de batalla en lugar de un Edén. Gente que ha perdido por completo el sentido de la humanidad y se llevan por delante vidas como si éstas no tuviesen ningún sentido, y encima se creen con el derecho de hacerlo. Y entonces aparece violencia que contrarresta la violencia, y entramos en un bucle de destrucción del cual, no se por qué motivo, no vamos a salir hasta que no haya un «vencedor».

Y yo me pregunto… ¿Vencedor de qué? ¿Que clase de premio creen que van a ganar? Lo que este mundo necesita, no es una bomba que responda a un disparo, si no un beso que responda a un abrazo. Es un tópico pero…. no me gusta ver como niños pequeños creen que esto es lo normal.

El mundo tiene que volver a recuperar la ternura, la nobleza y la inocencia de los niños, esos que, cuando uno se cae y se hace daño, lo solucionan con un besito en la herida, no con un golpe mayor. Que ponen una tirita para curarse y no le echan mas ácido encima.

No entiendo porqué los grandes dirigentes de este mundo, esos que lo manejan todo con cuatro hilos, destruyen todo aquello que tienen a su alcance. Quizás por miedo, porque se sienten amenazados… y eso es lo que le expresan a la población, tener miedo, esconderse, desconfiar.. Un gran dirigente no es el que envía tropas para asegurarse de que su burbuja de seguridad siga sin explotar, para mí un gran dirigente es aquella persona serena que, desde su puesto, pueda contagiar al mundo de la ternura de un niño en situaciones de adultos.

Confiemos, disfrutamos, riamos, queramos, besemos, abracemos, perdonemos… curemos al mundo, y hagámos que brille como se merece, porque ¿Que es al final el mundo si no aquellos que lo habitamos?

Os dejo con esta maravillosa canción del gran Michael Jackson